Mostrando entradas con la etiqueta antropología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antropología. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de octubre de 2009

Yámanas


"En el idioma de estos pueblos, la palabra yámana quería decir ni más ni menos que "hombre". Estos hombres vivían en una zona donde la vida es muy difícil para los seres humanos: hace frío, hay mucha lluvia y en las islas barridas por el viento hay poca cosa comestible. Más acogedora es la Isla Grande de la Tierra del Fuego; pero allí vivían solo en la costa sur, en el Canal de Beagle, porque más arriba estaba ocupada por los indios selknam, un pueblo diferente. Así que el territorio yámana tomaba unos 250 kilómetros por las costas del Beagle y llegaba hasta las islas del Cabo de Hornos, casi 100 kilómetros para el sur. Los yámanas se arreglaban con muy poca cosa; sus casas eran chocitas de ramas y cueros y andaban medio desnudos con tanto fresquete." (...)



"Los yámanas estaban hoy en una playa y mañana en otra; el lunes en una isla y el jueves de la semana siguiente en la de más allá. ¿Qué les pasaba, eran inquietos? No, ni más ni menos era que tenían que comer, así que cuando en una parte no había más animales comestibles (y eso que para ellos prácticamente todos los animales eran buenos para comer), juntaban sus cosas, que eran muy pocas, las metían en su canoa y se iban para otro lado. Por eso, como vamos a ver, sus casas eran tan sencillas y fáciles de hacer y no tenían drama en abandonarlas."

Palermo, M.A. Los Yámanas. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.


"Los yámanas usaban muy poca ropa. Hombres, mujeres y chicos llevaban una capa corta, de piel de lobo marino cachorro (la de ese animal adulto es demasiado dura y gruesa), de nutria de mar, de guanaco o de zorro; algunas mujeres también usaban la piel del cormorán, con sus plumas." (...) "¿Por qué tan poco en zona tan fría? Más que nada por la humedad. En la canoa pasaban mucho tiempo y allí las olas los salpicaban a cada rato. Y cuando se largaba a llover tenían que aguantar la lluvia hasta llegar a la costa y meterse en las chozas. Así que andar muy emponchado hubiera significado ropa mojada, incómoda y fría (...) " (...) "Pero mantenían el calor del cuerpo mucho mejor de lo que podría pensarse, de distintas formas: lº) con el fuego; 2º) untándose con aceite de pescado o grasa de lobo marino, que aislaba bastante contra el frío, protegía la piel contra el viento y hacía resbalar el agua; 3º) comiendo mucha grasa, que daba calorías."

Palermo, M.A. Los Yámanas. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.

jueves, 1 de octubre de 2009

Mother Dao


Desde 1912 a 1933, en las colonias holandesas de Indonesia se realizaron filmaciones oficiales: la finalidad era exponer como las colonias eran gobernadas de manera en apariencia benevolente, al menos en lo social.

Se filmó mucho y variado. De al menos unos 200 de estos films, el director y antropólogo holandés Vincent Monnikedam, editó Mother Dao (con forma de Tortuga). La mirada de Monnikedam en 1995 hace cambiar el significado. A partir del mismo material surge la voz del dominado, no solo por las canciones y los poemas, sino que el material fílmico que en esa coyuntura parecía mostrar algo natural, ahora lo que muestra es algo reprochable. Recopila producciones del cine colonial de Indonesia, durante la colonización holandesa en 1920 y está recolocando este material en la política de fines del siglo XX.

La política vinculada a la explicación histórica de la grandeza europea.

Monnikedam reunió películas en nitrato (una tecnología disponible en ese momento) conservadas en los archivos nacionales y rodadas por camarógrafos holandeses desde 1912 a 1933 en las colonias de las Indias. Compilando más de 200 películas VM realizó esta obra, donde muestra cómo gobernaban los holandeses sus colonias y la imagen que ellos querían de su actuación social a través de los films. Los cantos y poemas dan a los indígenas una voz que atraviesa esta fachada, conduciéndonos a otro universo, todavía desconocido para nosotros. Es una voz que atraviesa el tiempo y nos lleva a un mundo, que el europeo todavía no había violentado (¿o una diosa que agoniza y que muere en el mundo material?).

La naturalidad del explorador holandés ingresando en una aldea selvática de Indonesia; los occidentales de la ciudad siempre vestidos de blanco entre una población con pocas ropas; un Cristo europeizado que puso vestimenta a los nativos desnudos; la deforestación de bosques y una matanza masiva de cocodrilos; el trabajo Occidental- desconocido en la cotidianeidad de esas gentes, como la explotación minera o el levantamiento de cosechas-; todo supervisado por el amo blanco, sin duda para alimentar la demanda occidental del inacabable mercado mundial.

Son asombrosas las escenas de niños nativos desnudos (tal vez de menos de 6 años) fumando, una niña-madre dando la teta a su hijo mientras este también fuma entre cada succión… una decadencia forzada por la introducción occidental en un mundo misterioso… una aparente armonía.

Aunque el film puede deslizar un tono romántico en la vestimenta estereotipada del explorador europeo en un ambiente exótico, donde habita el “buen salvaje” y sus cantos, Mother Dao –“The Turtlelike” -parece ser la metáfora donde el encuentro entre diferentes mundos no parece tener acuerdo, sino un dominio directo (o disimulado), de quien tiene más capacidad para dominar.

La antropología como disciplina emergió principalmente como una necesidad para estudiar a ese “otro” cultural, a partir de la colonización y división del mundo que impuso Occidente a fines del siglo XIX. Conocer a los indígenas mediante la etnografía, convivir con ellos, estudiarlos para distintos propósitos, incluso realizando medidas antropométricas (como se ve en pasajes del film), fue una necesidad para ensayar leyes generales que expliquen los principios de la “cultura”, tal vez para entenderla, educarla y dominarla.


Documento


"Interrogar al cine partiendo de su faceta documental significa interrogarse sobre el estatuto de la realidad frente a la cámara, o la relación entre el filme y la realidad. Significa elegir un eje de reflexión, un eje que supone que el cine se reinventa a sí mismo cuando logra hacer visible algo que hasta entonces había permanecido inadvertido en nuestro mundo."

Jean Breschand