miércoles, 25 de mayo de 2011

sábado, 21 de mayo de 2011

Eterna


madeja de seda
bahía cristalina
rocío eléctrico

eterna:

amar es

un duende del alma
caminando en el filo
del Bien y del Mal.

Luis Funes

viernes, 20 de mayo de 2011


¿DONDE ESTARÁ EL CIELO?

Se cree que un domingo es como el corazón leve de una mariposa. Ese día se reserva para recuperarse de tanto no-descanso o tomar aire para vivir en el traje desdichado de una cotidianeidad que comienza en pocas horas. Dios, la familia y el fútbol han hecho reserva de este día: es un día para disfrutar de música barroca, y en el mejor de los casos, de un estupendo Richard Cheese con la última birra de la tarde.

Pero, un anochecer de domingo puede arrojar otras certezas. Como la resistencia de algunos brujos incrédulos que desafiaron la extinción del respiro y le metieron norte al Abasto; claro, en Casa Babylon tocaba Eruca Sativa, y la morosidad palmó: el finde no se terminaba, y había brujos que lo seguían buscando.

Eruca Sativa volvió a Córdoba a mimar a su público y se fue mimado y con el pecho hinchado a seguir dando conciertos por ahí. Andan girando por nuestro mapa, pelando su segundo disco (ES) para quienes quieran pegarle la oreja en vivo y, claro, esgrimir los legítimos y contundentes hits de su primera producción (Carne). La doble fecha de ES en Babylon había comenzado el sábado 14 (con la participación de Tristemente Célebres y Mínimo), mientras que el domingo 15, las bandas que acudieron a la cita fueron Takeo Yama, Águilas (este Power-Trío de Rio IV dará motivo para hablar, en vísperas de su placa debut) y los imbatibles Doble N.

Y cuando hablo de mimos estoy tratando de reflejar la complicidad que ha ido generando esta gran banda entre el público. En poco tiempo, Eruca Sativa ha podido transformar las ricas sendas de sus músicos en una rotunda formación que no cesa de acumular prestigio y calidad. Y esa mutación la demuestran en sus shows.

Ese fue el caso del domingo pasado, cuando salieron al destello de las luces cerca de las 23. De principio a fin, desgarraron en tiras el pellejo de la noche dominguera. De un lado, Lula Bertoldi, clavándole notas a una guitarra que pegaba en la frente con pendencieras invitaciones a la furia. Potencia de una voz que se transformaba, que cambiaba, que terminaba por parecerse a la mordedura de un escorpión. Como Carlitos, cada día canta mejor. En la otra ala, un explosivo núcleo de cinco cuerdas que manipulaba Brenda Martin en un frenético rito voodoo que nos permitía disfrutar de una bajista que la descose, que machaca, que se encarna en un poderoso cardioestimulador mientras levanta polvo en el escenario. O quizás era su luz propia. Atrás, más arriba, el Gaby Pedernera es mucho más que una máquina de ritmos o un luchador de Kick Boxing rápido y habilidoso: es una locomotora cuyos efectos sonoros y cortes endiablados se oyen desde la aldea vecina, para regocijo de la tribuna y en función de un Power-trío donde la bata es fundamental para definir su estilo.

El cabeza a cabeza jugado con los temas de ambas producciones fue levantando temperatura a la vez que el incuestionable set permitía disfrutar de severas piezas de ferviente delicadeza y excelente composición. Temas que el público conoce y sigue en sus letras. La lírica de ES se coloca entre la necesidad de trascender con la palabra o el gesto poético, y una exploración de señales verdaderas ahora que hemos dirigido nuestros pasos hacia la nada y nos sabemos sentados en un gran vacío. Puntos altos de la noche fueron las presencias de amigos invitados. Titi Rivarola subió para hacer –quizás- lo mejor de la segunda placa: Desátalo y Amor ausente. El líder de Tórax (banda que viene de visitar México y de asimilar mucho tequila, según la propia confesión del notable guitarrista bajo las luces de una noche cada vez más irrefutable) deshojó notas que pincharon con ajugas pequeñísimas nuestra alma, regalándonos sus solos inconfundibles. También hizo su presencia otro miembro de Tórax, Andrés Arias, que colocó las teclas sobre el soporte cual artesano o zapatero de ancestral oficio y con muchísimo talento condensado en sus manos mágicas deleitó a todos, ejecutando algunas piezas de colección de Eruca Sativa.

Noche de euforia que dejó una promesa de amor entre su público cordobés, que esperará fielmente la vuelta. Un delicatessen para exquisitos que sigue viajando a marcar una huella que a esta altura parece intensa, profunda.

Su música siguió fogoneándose de manera autónoma en mi cabeza desde que pisé el puente para dirigirme a buscar un colectivo en la solitaria madrugada de lunes.


Cuando miré al cielo, supe que el domingo es un día especial donde la verdad reina en su fragilidad.


Luis Funes.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La prohibición del Café

La prohibición del Café


El café, esa sustancia tan familiar y decididamente compañera, estuvo prohibido en Rusia, en el siglo XIX, con penas de tortura y mutilación. El consumidor de café era castigado de manera brutal: cortándole la nariz o las orejas.


Pero esta no es la única prohibición del café: la primera ocurrió en 1511, cuando el emir Kair-Bey de Persia fue convencido por los doctores de que era una bebida embriagante y ordenó destruir el producto y cerrar todos los cafés. Además, cualquiera que fuera descubierto consumiento café recibía una paliza y si éste volvía a delinquir, se le introducía en una bolsa de cuero y se le arrojaba al mar. Para suerte de muchos, este edicto fue rápidamente derogado a instancias de su superior, el sultán del Cairo.


Aunque años después, un fanático sacerdote del Cairo, lanzó una enérgica campaña contra esos lugares peligrosos donde se vende café; los fieles salieron enardecidos de las mezquitas a destruir los cafés, mientras la ciudad se dividía a favor y en contra del café. El jeque Belek, gobernador de la ciudad, para poner fin al litigio, llamó a dlos médicos y a doctores en leyes a una conferencia; luego de escuchar con paciencia la discusión entre todos los presentes, ordenó servir café. Luego de tomar el suyo, y sin decir una palabra, se levantó de la reunión y se fue.


Desde ese momento, nunca más se oyó en El Cairo una prédica en contra del café.



viernes, 20 de noviembre de 2009

yo me visto de cenizas

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé de la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik

jueves, 19 de noviembre de 2009

El Pensador de Rodin y el individualismo


El Pensador de Rodin y el individualismo


La enorme tristeza condensada en la tonelada de bronce de la estatua El pensador, de Rodin, me impulsa a vincular esta obra al “individualismo” moderno. En términos sociales e históricos, la modernidad llega con la superación de la etapa preindustrial, de características rurales, basadas en la tradición y la vida comunal. Significó el triunfo de la razón y la transformación del sentido temporal de la legitimidad. Pero, a pesar de las características liberadoras del nuevo espacio social, el hombre moderno construyó refugios en soledad, donde abandonó la verdad y la sabiduría.

El abigarrado taller de un artista del Renacimiento, con sus maestros, aprendices y la mutua colaboración, me parecieron siempre una representación muchísimo más acertada del trabajo de un filósofo que la sombría figura de El pensador de Rodin. Siempre pensé que el trabajo en filosofía, o en el arte mismo, debía ser un trabajo eminentemente cooperativo y comunicativo, no una aventura solitaria parecida a la del náufrago abandonado a su suerte o a la del corredor de maratón que sólo puede confiar en sus propias fuerzas.

La vida es un trabajo en colaboración con todos los que nos han precedido en esta maravillosa aventura de crear, pensar y sentir, con los que crean, piensan y sienten ahora —con quienes podemos dialogar y de quienes podemos aprender— y con los que vendrán después de nosotros.

En mi soledad he visto cosas muy claras, que no son verdad, escribía Machado, de cara a un siglo XX que rajó la tierra. El individualismo moderno que emana de las imágenes del pensador de Rodin o de Descartes solitario junto a la estufa, me parece una forma totalmente distorsionada de comprender al ser humano. Como sugiere la escultura de Rodin, el individualismo lleva a creer que el ser humano mediante la reflexión y la creación se aísla, se torna un individuo separado de los demás. Me parece que la verdad es todo lo contrario. El uso de la imaginación (y de la razón, claro) nos lleva a los seres humanos a volcarnos en los demás. En el caso de los filósofos y los artistas, se trata de encontrar belleza y argumentos que hagan nuestras vidas —y las de quienes reciben sus señales— más humanas.

¿Qué estamos haciendo para que las demás personas se abran a los demás, para no encerrarse en un individualismo destructor?

Pensemos con radicalidad y comuniquemos lo pensado a los demás: eso es ir contra el individualismo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Saqueo


CARTA DEL CACIQUE GUAICAIPURU CUATÉMOC


Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatémoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se encontraron hace quinientos años.
Aquí pues nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con
intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros, sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pagos, también puedo reclamar intereses.
Consta en el Archivo de Indias. Papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata
provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron al Séptimo Mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre del hermano! ¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro de 'destrucción de las Indias', o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos. ¡No! Esos 185 mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata deben ser considerados como el primero de muchos préstamos amigables de América destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir su devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuatémoc, prefiero creer en la menos ofensiva de las hipótesis.
Tan fabulosas exportaciones de capital no fueron más que el inicio de un plan Marshall-tezuma, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o, por lo menos, productivo de los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las 'batallas de Lepanto', en 'armadas invencibles', en 'terceros reichs' y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la
OTAN, como Panamá pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman, conforme a la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar. Y nos obliga a reclamarles, por su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente, hemos demorado todos estos siglos.
Al decir esto aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de 20%, y hasta 30%, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de 10% anual, acumulado sólo durante los últimos 300 años.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 180 mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata, ambas elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total de la Tierra. ¡Muy pesadas son esas moles de oro y plata! ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos en forma inmediata la firma de una 'carta de intención' que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente; y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica.
Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota tal que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales.
En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al Poeta.
Pero no podrán.
Porque esa bala es el corazón de Europa.