Debía ser 1981. Vivía en Banfield, estaba en séptimo grado y era fiel oyente de “Sonrisas”, el programa de radio que Graciela Mancuso conducía en El Mundo. Estaba de 22 a 3 de la mañana y, tipo a la medianoche, Pettinato tenía una sección que se llamaba “La hora fantasma”. Gracias a Pettinato conocí bandas de las que fui enfermo muchos años, como Devo y B52’s. También conocí mucha música por “El tren fantasma”, otra rareza de la radio. Y por la trasnoche del comienzo de la Rock & Pop, cuando todavía no tenían programación y pasaban Specials y mucha new wave. Por el lado de la televisión, apenas empezó ATC había un programa de videoclips, “Música prohibida para mayores”, los jueves a las 21, donde siempre ponían un video de The Police y casi siempre alguno de Madness. De hecho yo empecé a escuchar reggae con The Police y ska con Madness. Algunos años después tuve la suerte de que un amigo comprara bastantes discos en el Parque Rivadavia, que me grababa en cassettes. Ahí me llegó todo junto: Burning Spear, Black Uhuru... (Vitto Genovesse, guitarrista de Skabú Simbel)
Extraído de Flores, Daniel: La manera correcta de gritar. Libros de la Isla, BsAs (muy recomendado)
De 1979 a 1980, los primeros discos de bandas esenciales como The Specials, The Selecter, Madness y The Beat instalaron en Inglaterra el gran revival del ska, luego globalizado. Entre el postpunk y la new wave, la tardía versión británica de esta música jamaiquina de los años sesenta logró tomar los rankings y las radios impulsada por un puñado de grupos interraciales, enérgicos y con un característico look de trajes mod y detalles cuadriculados. Pero el furor del movimiento 2-Tone (así llamado por el sello independiente que lo inició) no repercutió inmediatamente en la Argentina del Proceso. Estallaría (transformado) sólo en la segunda mitad de la década del ochenta, durante la primavera democrática, y duraría casi exactamente hasta el comienzo del crudo invierno de una nueva crisis (por raro que resulte semejante ordenamiento estacional). Sin embargo, nada impidió que algunos LP de ska inglés, recién editados, se las arreglaran para arribar a estas costas, casi como mensajes en botellas de ron a la deriva. Parientes viajeros, grabaciones de grabaciones de grabaciones, o simples casualidades hicieron posible que la relectura británica de esta música jamaiquina aterrizara forzosa aunque aisladamente también en Buenos Aires*. En la primera mitad de la década, con la transición democrática postmalvinas, no se puede decir que haya existido una escena ska porteña, pero sí que deambuló por ahí una desmembrada fauna de personajes new wavers con diversos grados de simpatía por el ska, que incluyó más significativamente, entre otros, a la mayoría de los futuros integrantes de Los Fabulosos Cadillacs. También a Luca Prodan, que había conocido las fuentes de primera mano, en Inglaterra; y al creador del mítico programa de radio “El tren fantasma”, Daniel Morano. En la Argentina, el golpe del ska se sentiría fuerte, con la intensidad de la moda, recién en la segunda mitad de los ochenta, cuando aquellos iniciales grupos ingleses ya eran historia, estaban separados o probaban suerte con otros estilos.
(*) También en Córdoba (Nota El Enano no Duerme)
Extraído de Flores, Daniel: La manera correcta de gritar. Libros de la Isla, BsAs (muy recomendado), tecladista de Satélite Kingston, quien estuvo desde el principio.
"En el idioma de estos pueblos, la palabra yámana quería decir ni más ni menos que "hombre". Estos hombres vivían en una zona donde la vida es muy difícil para los seres humanos: hace frío, hay mucha lluvia y en las islas barridas por el viento hay poca cosa comestible. Más acogedora es la Isla Grande de la Tierra del Fuego; pero allí vivían solo en la costa sur, en el Canal de Beagle, porque más arriba estaba ocupada por los indios selknam, un pueblo diferente. Así que el territorio yámana tomaba unos 250 kilómetros por las costas del Beagle y llegaba hasta las islas del Cabo de Hornos, casi 100 kilómetros para el sur. Los yámanas se arreglaban con muy poca cosa; sus casas eran chocitas de ramas y cueros y andaban medio desnudos con tanto fresquete." (...)
"Los yámanas estaban hoy en una playa y mañana en otra; el lunes en una isla y el jueves de la semana siguiente en la de más allá. ¿Qué les pasaba, eran inquietos? No, ni más ni menos era que tenían que comer, así que cuando en una parte no había más animales comestibles (y eso que para ellos prácticamente todos los animales eran buenos para comer), juntaban sus cosas, que eran muy pocas, las metían en su canoa y se iban para otro lado. Por eso, como vamos a ver, sus casas eran tan sencillas y fáciles de hacer y no tenían drama en abandonarlas."
Palermo, M.A. Los Yámanas. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.
"Los yámanas usaban muy poca ropa. Hombres, mujeres y chicos llevaban una capa corta, de piel de lobo marino cachorro (la de ese animal adulto es demasiado dura y gruesa), de nutria de mar, de guanaco o de zorro; algunas mujeres también usaban la piel del cormorán, con sus plumas." (...) "¿Por qué tan poco en zona tan fría? Más que nada por la humedad. En la canoa pasaban mucho tiempo y allí las olas los salpicaban a cada rato. Y cuando se largaba a llover tenían que aguantar la lluvia hasta llegar a la costa y meterse en las chozas. Así que andar muy emponchado hubiera significado ropa mojada, incómoda y fría (...) " (...) "Pero mantenían el calor del cuerpo mucho mejor de lo que podría pensarse, de distintas formas: lº) con el fuego; 2º) untándose con aceite de pescado o grasa de lobo marino, que aislaba bastante contra el frío, protegía la piel contra el viento y hacía resbalar el agua; 3º) comiendo mucha grasa, que daba calorías."
Palermo, M.A. Los Yámanas. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.
Desde 1912 a 1933, en las colonias holandesas de Indonesia se realizaron filmaciones oficiales: la finalidad era exponer como las colonias eran gobernadas de manera en apariencia benevolente, al menos en lo social.
Se filmó mucho y variado. De al menos unos 200 de estos films, el director y antropólogo holandés Vincent Monnikedam, editó Mother Dao (con forma de Tortuga). La mirada de Monnikedam en 1995 hace cambiar el significado. A partir del mismo material surge la voz del dominado, no solo por las canciones y los poemas, sino que el material fílmico que en esa coyuntura parecía mostrar algo natural, ahora lo que muestra es algo reprochable. Recopila producciones del cine colonial de Indonesia, durante la colonización holandesa en 1920 y está recolocando este material en la política de fines del siglo XX.
La política vinculada a la explicación histórica de la grandeza europea.
Monnikedam reunió películas en nitrato (una tecnología disponible en ese momento) conservadas en los archivos nacionales y rodadas por camarógrafos holandeses desde 1912 a 1933 en las colonias de las Indias. Compilando más de 200 películas VM realizó esta obra, donde muestra cómo gobernaban los holandeses sus colonias y la imagen que ellos querían de su actuación social a través de los films. Los cantos y poemas dan a los indígenas una voz que atraviesa esta fachada, conduciéndonos a otro universo, todavía desconocido para nosotros. Es una voz que atraviesa el tiempo y nos lleva a un mundo, que el europeo todavía no había violentado (¿o una diosa que agoniza y que muere en el mundo material?).
La naturalidad del explorador holandés ingresando en una aldea selvática de Indonesia; los occidentales de la ciudad siempre vestidos de blanco entre una población con pocas ropas; un Cristo europeizado que puso vestimenta a los nativos desnudos; la deforestación de bosques y una matanza masiva de cocodrilos; el trabajo Occidental- desconocido en la cotidianeidad de esas gentes, como la explotación minera o el levantamiento de cosechas-; todo supervisado por el amo blanco, sin duda para alimentar la demanda occidental del inacabable mercado mundial.
Son asombrosas las escenas de niños nativos desnudos (tal vez de menos de 6 años) fumando, una niña-madre dando la teta a su hijo mientras este también fuma entre cada succión… una decadencia forzada por la introducción occidental en un mundo misterioso… una aparente armonía.
Aunque el film puede deslizar un tono romántico en la vestimenta estereotipada del explorador europeo en un ambiente exótico, donde habita el “buen salvaje”y sus cantos,Mother Dao –“The Turtlelike” -parece ser la metáfora donde el encuentro entre diferentes mundos no parece tener acuerdo, sino un dominio directo (o disimulado), de quien tiene más capacidad para dominar.
La antropología como disciplina emergió principalmente como una necesidad para estudiar a ese “otro” cultural, a partir de la colonización y división del mundo que impuso Occidente a fines del siglo XIX. Conocer a los indígenas mediante la etnografía, convivir con ellos, estudiarlos para distintos propósitos, incluso realizando medidas antropométricas (como se ve en pasajes del film), fue una necesidad para ensayar leyes generales que expliquen los principios de la “cultura”, tal vez para entenderla, educarla y dominarla.
"Interrogar al cine partiendo de su faceta documental significa interrogarse sobre el estatuto de la realidad frente a la cámara, o la relación entre el filme y la realidad. Significa elegir un eje de reflexión, un eje que supone que el cine se reinventa a sí mismo cuando logra hacer visible algo que hasta entonces había permanecido inadvertido en nuestro mundo."