domingo, 25 de marzo de 2012





UN PLAN NEGRO

A veces, el rock mira al mundo sin ilusiones, con ironía y desde una visceral negación de sus poderes salvadores. Otras veces, aparece como el abanderado de la resistencia, sin dejar de reírse de que vaya cambiando la voz. Quizás, esta ambigüedad esté en los mismos inicios: resulta complicado pensar los orígenes del rock sin evocar la imagen de aquellas infinitas máscaras negras que se pusieron los blancos en un momento de la vida norteamericana, invirtiendo en el plano psicológico la ecuación dominador/dominado, que prevalecía en la sociedad de entonces. Y parece relevante dejar posar esta idea en el borde inicial de una crónica de sábado a la noche, porque las bandas que dejan huellas, no solamente esgrimen calidad musical, sino también una manera de caminar y de torcerle el brazo al mandato establecido.

Una banda merece escucharse cuando mira y canta por la hendidura desde donde se sangra, se siente y se grita.

Además, hace rato que todos somos unos negros de mierda. El mundo se empeñó en romper la ilusión burguesa de la casa propia, el autito en cuotas y los chicos en la escuela hasta que esté la comida, y nos volvió sujetos flexibilizados, de ademanes mecánicos y necesidades superfluas, conectados por caracteres maltrechos y conexiones clandestinas.

Como negros de mierda que somos, eso me decía un nuevo amigo peruano, con quien nos bajamos una birra antes de ir a 990. Encontrarme con este hincha de Alianza Lima (que terminó yendo a escuchar punk a otro costado de la noche) no me pareció una fugaz coincidencia: esa charla acerca del estupor citadino antes de entrar al templo cordobés del rock a disfrutar del show de una banda de las características de Armando Flores, parecía responder a un plan tejido desde los comienzos por algún anciano sabio, y morocho.

Desde hace mucho tiempo, el escenario donde toca esta banda es una esquina pintarrajeada de una urbe cualquiera, donde se respiran olores reales y angustias pasajeras; es una fiesta popular donde uno puede cruzarse con un cross involuntario de Jorge Cuello (reconocido artista plástico, responsable del exquisito arte del nuevo disco, y casi uno más de la banda), que baila y me clava un codo en la oreja, cual Schiavi yendo a buscar un centro; un entablado montado en el patio de cualquier casa de San Vicente o Puebla, donde Scotto pela la viola y le da dura batalla a los molinos de humo, cayendo y volviendo a levantarse de un solo riff, como los guitarristas que me gustan. En la noche de 990 se repite el escenario: se escucha que “el Félix” es el mejor, se recuerda el nombre de Bam Bam y se agradece a la gente que le pone a la movida el tórax que todavía le queda sano.

Cuando vas a un concierto de Armando viajas a un pueblo de Latinoamérica, donde tenes que correr rápido, desnudo y haciendo equilibrio entre el Bien y el Mal. Ahí, entonces, está la banda, que toca para que nos sintamos bien.

Desde las 3 (después de la apertura con Pobre Vieja, de la ciudad de Almafuerte), los Armando comenzaron a cortar los bifes al otro lado del rio, y la noche se abrió de piernas. Esta banda, a pesar de haberse ausentado por varios años, ha vuelto a grabar (El Cemento de Dios, 2011) y tocar, buscando -con una gran honestidad artística- plantarse en una identidad propia ya largamente construida. En el show en 990 de este sábado, volvieron a encender sus fintas personales, sus climas que transpiran perfumes locales y sus letras de topo, amor y descontento.

Surgidos en la intemperie de la década menemista, en pleno ejercicio de la desmemoria y la chatura cultural, los Armando pueden acreditar ser considerados unos pioneros en esto de atravesar el muro de la inacción. El sábado, se vieron las raíces negras de su impronta funk, el lenguaje popular y el tufo latino, los inevitables y rotundos hits, el Ají cantado con la gente, debajo del escenario, en una comunión febril que no se extingue; todos estos ingredientes, y más, sirvieron para tener la certeza que esta banda sigue despertando admiración y respeto, mientras se permite seguir creciendo musicalmente.

En el centro de la escena se lo vio a un Ají como perfecto maestro de ceremonia, hábil para decir y dispuesto a generar un show aparte; un Ají que le cruzó varias veces su bajo a Lucía Rivarola, que fue invitada a subir y tocar en varias oportunidades: Pero no fue la única invitada. De hecho, momentos de gran contenido hipnótico se vivieron con otros 2 invitados. Por un lado, Jenny Nager subió para hacer una versión psicodélicamente delirante de Noche Azul, y luego, algo bastante esperado: Negro Chetto subió para hacer un par de temas, que generaron uno de los momentos más altos de la noche.

Pasadas las 5 de la mañana, la última estación musical me fue alejando hacia la puerta, a encontrarme con los vestigios de la máquina de generar espectadores. Siempre me quedo temblando cuando me gusta un concierto, y eso me apura a pensar. Y me iba embrollado con aquello de que el mundo se ha convertido en la tribuna de un estadio gigantesco desde donde miramos rodar las cabezas de unos pocos gladiadores, entrenados para contemplar todo sin cambiar nada de nosotros mismos y del entorno, limitándonos a cumplir esa consigna con la mayor eficacia, crueldad e indiferencia.

Menos mal que también tenemos la capacidad de desaprender uno a uno los buenos modales y estimular en nosotros la fidelidad al deseo.

Crónica: Luis Funes

Fotos: Bocha & The Guanacos

jueves, 27 de octubre de 2011

SUSURROS ANCESTRALES


Había una vez una selva donde se levantaban algarrobos, vinales, chañares, itines, garabatos y raíces, que desmenuzaban la tierra y la abonaban; entonces, las hojarascas fabricaban el mantillo que protegía el suelo del calor del verano; además, el paisaje estaba penetrado por lagunas, esteros, bañados y riachos que lengüeteaban cada nido con la espuma en la boca; era un paisaje donde habitaban manchas interminables de lombrices, hormigas, bacterias, pumas, guazunchos, chanchos moro.

Y estaba el hombre, que hacía un pocito en el suelo para desalentar fantasmas, o afilaba sus armas y salía de caza a medianoche; así, en aquel mágico instante, los pactos milenarios hacían lo suyo: alimentos, abrigo y sueño eterno de los creadores. Una visión posada sobre la noche, que invitaba a la danza y al canto, a la celebración de los teros y los zorzales.

Tonolec, también conocido como caburé, evoca un ave del monte chaqueño que con el canto hipnotiza a sus presas. Y eso es lo que pasó en el escenario del Teatro Real el pasado miércoles, cuando el dúo electro-folk-étnico que lleva ese nombre no hizo otra cosa que atraer, convocándonos a los presentes a un rito antiguo y moderno, tribal y a la vez, universal; en plena mitad de semana y a teatro lleno.

Cuando el dúo compuesto por Charo Bogarín y Diego Pérez está sobre las tablas, a uno le brota agua desde los pies, las manos se vuelven mapas misteriosos de espinas y matorrales y la cara se agrieta de tanto sol bien amado, de tanto caminar en solitario. Tonolec toca, canta, actúa, llora, ríe y desnuda un alma ancestral, que hermana mundos que podrían parecer –a simple vista- muy distintos. Allí es donde Tonolec acierta y conmueve: cuando los silencios dicen más que los sonidos, cuando las letras, repetidas, adquieren un sentido que les devuelve el color, el sentimiento y la sabiduría a unas canciones que resbalaron por la coqueta Sala del Real como serpientes que pelean para no extinguirse.

Desde el primer momento (22:15), cuando sonó “Lamentos”, la tierra abrió su gran boca para llevarnos de un solo mordisco. Tonolec es una formación que armoniza el sonido electrónico con la música folklórica o de la cultura toba, y nos remite necesariamente al paisaje, y a los ciclos naturales e históricos del Chaco. Porque cuando Charo le habla a su público revela lo que han venido a poner en esa botella lanzada al Pilcomayo: les habla a los niños y los arrulla con su voz y se deja arrullar por una “Canción de cuna” que la mima desde la memoria, invita con su dulce voz a los enamorados, estremece cuando describe la belleza de los años, o invita a revelar todos los secretos al abrir sus brazos, y danzar. Y así enroscarse plácidamente en nuestra piel.

Y le queda tiempo para homenajear a la mujer y su valentía. Con una mirada que penetraba hasta el desvelo, la cantante citó el coraje de su madre que perdió al compañero durante la dictadura.

Y todo parece tener sentido: detrás de la conmoción hay una recurrencia de la historia, una sistemática y aberrante rueda impune. Primero fueron los antiguos dueños de las flechas, después el gaucho (rescatado puntualmente por la Bogarín como un combativo personaje de nuestro mundo rural precapitalista) y, finalmente, sus descendientes de clase, explotados, perseguidos y asesinados. La lógica macabra del blanco cabrón: bala mata magia, bala mata facón, bala mata ideas. Bala mata naturaleza. Bala mata.

Y esa historicidad es recurrente en la obra de Tonolec. Porque su laburo es un órgano vivo que comenzó a hurgar en la lengua qom desde su primer trabajo (Tonolec, 2005), buscando allí los orígenes, su identidad como músicos. Una identidad que fue ampliándose a partir de su segundo disco (Plegaria del árbol negro, 2008), donde comienzan a versionar a autores de nuestro folclore, hasta incorporar composiciones del cancionero popular latinoamericano en su último trabajo (Los pasos labrados, 2010).

La exquisita mixtura tiene como segundo pié a Diego Pérez, un músico versátil que desde los teclados o la guitarra es coautor de una construcción sonora que se genera minuciosamente. Desde sus acordes aparecen los bramidos de la mitología chaqueña, la oscuridad del cielo, el paisaje y sus insectos. Electricidad y canto toba, sonido envolvente y chacarera, milonga, copla, pero nada ajustado a cánones tradicionales. Por el contrario, las tramas maquinadas se vuelven viento, estampida de pájaros, quietud del alba, espíritu libre.

En el escenario -acompañados por Lucas Helguero (La Bomba de Tiempo)- deshojaron temas de sus tres discos: “Techo de Paja”, “Plegaria del árbol negro”, algunos clásicos del folclore como “Antiguos dueños de las flechas (Indio Toba)” de Ariel Ramírez y Félix Luna, “Zamba para olvidar” de Daniel Toro o “El cosechero”, de Don Ramón Ayala, versiones en lengua toba como “Cinco siglos igual”, de León, o perlitas como “La Luciérnaga”, dejada para el gran final. En cada una de esas canciones, Tonolec reflejó un Universo propio, un lenguaje particularmente enigmático.

Como si cada una de esas canciones hubiera sido susurrada durante siglos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

sábado, 21 de mayo de 2011

Eterna


madeja de seda
bahía cristalina
rocío eléctrico

eterna:

amar es

un duende del alma
caminando en el filo
del Bien y del Mal.

Luis Funes

viernes, 20 de mayo de 2011


¿DONDE ESTARÁ EL CIELO?

Se cree que un domingo es como el corazón leve de una mariposa. Ese día se reserva para recuperarse de tanto no-descanso o tomar aire para vivir en el traje desdichado de una cotidianeidad que comienza en pocas horas. Dios, la familia y el fútbol han hecho reserva de este día: es un día para disfrutar de música barroca, y en el mejor de los casos, de un estupendo Richard Cheese con la última birra de la tarde.

Pero, un anochecer de domingo puede arrojar otras certezas. Como la resistencia de algunos brujos incrédulos que desafiaron la extinción del respiro y le metieron norte al Abasto; claro, en Casa Babylon tocaba Eruca Sativa, y la morosidad palmó: el finde no se terminaba, y había brujos que lo seguían buscando.

Eruca Sativa volvió a Córdoba a mimar a su público y se fue mimado y con el pecho hinchado a seguir dando conciertos por ahí. Andan girando por nuestro mapa, pelando su segundo disco (ES) para quienes quieran pegarle la oreja en vivo y, claro, esgrimir los legítimos y contundentes hits de su primera producción (Carne). La doble fecha de ES en Babylon había comenzado el sábado 14 (con la participación de Tristemente Célebres y Mínimo), mientras que el domingo 15, las bandas que acudieron a la cita fueron Takeo Yama, Águilas (este Power-Trío de Rio IV dará motivo para hablar, en vísperas de su placa debut) y los imbatibles Doble N.

Y cuando hablo de mimos estoy tratando de reflejar la complicidad que ha ido generando esta gran banda entre el público. En poco tiempo, Eruca Sativa ha podido transformar las ricas sendas de sus músicos en una rotunda formación que no cesa de acumular prestigio y calidad. Y esa mutación la demuestran en sus shows.

Ese fue el caso del domingo pasado, cuando salieron al destello de las luces cerca de las 23. De principio a fin, desgarraron en tiras el pellejo de la noche dominguera. De un lado, Lula Bertoldi, clavándole notas a una guitarra que pegaba en la frente con pendencieras invitaciones a la furia. Potencia de una voz que se transformaba, que cambiaba, que terminaba por parecerse a la mordedura de un escorpión. Como Carlitos, cada día canta mejor. En la otra ala, un explosivo núcleo de cinco cuerdas que manipulaba Brenda Martin en un frenético rito voodoo que nos permitía disfrutar de una bajista que la descose, que machaca, que se encarna en un poderoso cardioestimulador mientras levanta polvo en el escenario. O quizás era su luz propia. Atrás, más arriba, el Gaby Pedernera es mucho más que una máquina de ritmos o un luchador de Kick Boxing rápido y habilidoso: es una locomotora cuyos efectos sonoros y cortes endiablados se oyen desde la aldea vecina, para regocijo de la tribuna y en función de un Power-trío donde la bata es fundamental para definir su estilo.

El cabeza a cabeza jugado con los temas de ambas producciones fue levantando temperatura a la vez que el incuestionable set permitía disfrutar de severas piezas de ferviente delicadeza y excelente composición. Temas que el público conoce y sigue en sus letras. La lírica de ES se coloca entre la necesidad de trascender con la palabra o el gesto poético, y una exploración de señales verdaderas ahora que hemos dirigido nuestros pasos hacia la nada y nos sabemos sentados en un gran vacío. Puntos altos de la noche fueron las presencias de amigos invitados. Titi Rivarola subió para hacer –quizás- lo mejor de la segunda placa: Desátalo y Amor ausente. El líder de Tórax (banda que viene de visitar México y de asimilar mucho tequila, según la propia confesión del notable guitarrista bajo las luces de una noche cada vez más irrefutable) deshojó notas que pincharon con ajugas pequeñísimas nuestra alma, regalándonos sus solos inconfundibles. También hizo su presencia otro miembro de Tórax, Andrés Arias, que colocó las teclas sobre el soporte cual artesano o zapatero de ancestral oficio y con muchísimo talento condensado en sus manos mágicas deleitó a todos, ejecutando algunas piezas de colección de Eruca Sativa.

Noche de euforia que dejó una promesa de amor entre su público cordobés, que esperará fielmente la vuelta. Un delicatessen para exquisitos que sigue viajando a marcar una huella que a esta altura parece intensa, profunda.

Su música siguió fogoneándose de manera autónoma en mi cabeza desde que pisé el puente para dirigirme a buscar un colectivo en la solitaria madrugada de lunes.


Cuando miré al cielo, supe que el domingo es un día especial donde la verdad reina en su fragilidad.


Luis Funes.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La prohibición del Café

La prohibición del Café


El café, esa sustancia tan familiar y decididamente compañera, estuvo prohibido en Rusia, en el siglo XIX, con penas de tortura y mutilación. El consumidor de café era castigado de manera brutal: cortándole la nariz o las orejas.


Pero esta no es la única prohibición del café: la primera ocurrió en 1511, cuando el emir Kair-Bey de Persia fue convencido por los doctores de que era una bebida embriagante y ordenó destruir el producto y cerrar todos los cafés. Además, cualquiera que fuera descubierto consumiento café recibía una paliza y si éste volvía a delinquir, se le introducía en una bolsa de cuero y se le arrojaba al mar. Para suerte de muchos, este edicto fue rápidamente derogado a instancias de su superior, el sultán del Cairo.


Aunque años después, un fanático sacerdote del Cairo, lanzó una enérgica campaña contra esos lugares peligrosos donde se vende café; los fieles salieron enardecidos de las mezquitas a destruir los cafés, mientras la ciudad se dividía a favor y en contra del café. El jeque Belek, gobernador de la ciudad, para poner fin al litigio, llamó a dlos médicos y a doctores en leyes a una conferencia; luego de escuchar con paciencia la discusión entre todos los presentes, ordenó servir café. Luego de tomar el suyo, y sin decir una palabra, se levantó de la reunión y se fue.


Desde ese momento, nunca más se oyó en El Cairo una prédica en contra del café.



viernes, 20 de noviembre de 2009

yo me visto de cenizas

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé de la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik

jueves, 19 de noviembre de 2009

El Pensador de Rodin y el individualismo


El Pensador de Rodin y el individualismo


La enorme tristeza condensada en la tonelada de bronce de la estatua El pensador, de Rodin, me impulsa a vincular esta obra al “individualismo” moderno. En términos sociales e históricos, la modernidad llega con la superación de la etapa preindustrial, de características rurales, basadas en la tradición y la vida comunal. Significó el triunfo de la razón y la transformación del sentido temporal de la legitimidad. Pero, a pesar de las características liberadoras del nuevo espacio social, el hombre moderno construyó refugios en soledad, donde abandonó la verdad y la sabiduría.

El abigarrado taller de un artista del Renacimiento, con sus maestros, aprendices y la mutua colaboración, me parecieron siempre una representación muchísimo más acertada del trabajo de un filósofo que la sombría figura de El pensador de Rodin. Siempre pensé que el trabajo en filosofía, o en el arte mismo, debía ser un trabajo eminentemente cooperativo y comunicativo, no una aventura solitaria parecida a la del náufrago abandonado a su suerte o a la del corredor de maratón que sólo puede confiar en sus propias fuerzas.

La vida es un trabajo en colaboración con todos los que nos han precedido en esta maravillosa aventura de crear, pensar y sentir, con los que crean, piensan y sienten ahora —con quienes podemos dialogar y de quienes podemos aprender— y con los que vendrán después de nosotros.

En mi soledad he visto cosas muy claras, que no son verdad, escribía Machado, de cara a un siglo XX que rajó la tierra. El individualismo moderno que emana de las imágenes del pensador de Rodin o de Descartes solitario junto a la estufa, me parece una forma totalmente distorsionada de comprender al ser humano. Como sugiere la escultura de Rodin, el individualismo lleva a creer que el ser humano mediante la reflexión y la creación se aísla, se torna un individuo separado de los demás. Me parece que la verdad es todo lo contrario. El uso de la imaginación (y de la razón, claro) nos lleva a los seres humanos a volcarnos en los demás. En el caso de los filósofos y los artistas, se trata de encontrar belleza y argumentos que hagan nuestras vidas —y las de quienes reciben sus señales— más humanas.

¿Qué estamos haciendo para que las demás personas se abran a los demás, para no encerrarse en un individualismo destructor?

Pensemos con radicalidad y comuniquemos lo pensado a los demás: eso es ir contra el individualismo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Saqueo


CARTA DEL CACIQUE GUAICAIPURU CUATÉMOC


Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatémoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se encontraron hace quinientos años.
Aquí pues nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con
intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros, sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pagos, también puedo reclamar intereses.
Consta en el Archivo de Indias. Papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata
provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron al Séptimo Mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre del hermano! ¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro de 'destrucción de las Indias', o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos. ¡No! Esos 185 mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata deben ser considerados como el primero de muchos préstamos amigables de América destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir su devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuatémoc, prefiero creer en la menos ofensiva de las hipótesis.
Tan fabulosas exportaciones de capital no fueron más que el inicio de un plan Marshall-tezuma, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o, por lo menos, productivo de los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las 'batallas de Lepanto', en 'armadas invencibles', en 'terceros reichs' y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la
OTAN, como Panamá pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman, conforme a la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar. Y nos obliga a reclamarles, por su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente, hemos demorado todos estos siglos.
Al decir esto aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de 20%, y hasta 30%, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de 10% anual, acumulado sólo durante los últimos 300 años.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 180 mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata, ambas elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total de la Tierra. ¡Muy pesadas son esas moles de oro y plata! ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos en forma inmediata la firma de una 'carta de intención' que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente; y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica.
Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota tal que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales.
En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al Poeta.
Pero no podrán.
Porque esa bala es el corazón de Europa.

Pessoa


SI YO PUDIERA MORDER LA TIERRA TODA


Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor seria más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.


Fernando Pessoa (1888-1935)

Poeta, ensayista y traductor portugués que nació y murió en Lisboa.
Es la figura más representativa de la poesía portuguesa del siglo XX. Sus primeros años transcurrieron en Ciudad del Cabo, mientras su padrastro ocupaba el consulado de Portugal en Sudáfrica. A los diecisiete años viajó a Lisboa, donde después de interrumpir sus estudios de Letras alternó el trabajo de oficinista con su interés por la actividad literaria.
La influencia que en él ejercieron autores como Nietzsche, Milton y Shakespeare, lo llevaron a traducir parte de sus obras, y a producir los primeros poemas en idioma inglés. También dirigió varias revistas.
"Mensaje" fue su primera obra en portugués y única publicada en vida del poeta. Parte de su obra está representada por los numerosos heterónimos creados durante su vida, siendo los más importantes Alvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro.

martes, 6 de octubre de 2009

La caprichosa distribución de los objetos


LA CAPRICHOSA DISTRIBUCIÓN DE LOS OBJETOS


Amanecí desterrado

a esta isla fantasma.


El rumor del viento

grisea la luz.


Patético día de metal,

quieres manchar mis ojos.


Estoy puro, suspendido

en la mudez del santificado.


Sólo nos separa

la caprichosa distribución de los objetos.


Luis Funes

Pizarnik



SALVACIÓN


Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta

Ahora
es el fuego sometido

Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche

Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

MADR
UGADA

Desnudo soñando una noche solar.
He yacido dí
as animales.
El viento y la llu
via me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en
un muro.


(1936-1972)

Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29
de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de Europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, más tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París, donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas; publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.

domingo, 4 de octubre de 2009

Un paso adelante (III)


Nací en 1964; crecí en los 70 y los 80 me agarraron con el pelo largo y mucho rock setentoso consumido. Y de repente se vino toda la new wave y pensé “¡Guau, qué bueno! ¡Se cortaron el pelo! ¡Se pusieron una corbata
finita y una camisa roja!” y agradecí que la canción volviera a mutar para un lado más despojado. Tal vez fue el punk rock... Me acuerdo de un amigo DJ, de Mar del Plata, que me mostró un disco y me dejó perplejo: “Never
Mind the Bollocks”, de los Sex Pistols. Eso sí que me creó la necesidad de buscar más. Claro que todos escuchábamos lo más popular de esa época, lo que nos llegó más rápido: el reggae blanco y pop de The Police. Entonces uno de ellos salía en un video con una remera de The Beat y te preguntabas qué era eso y así pasabas de una cosa a la otra. Y enseguida, por 1983, cayó en mis manos el primer disco de The Selecter. No me acuerdo si lo compré en una galería de la calle Corrientes, cerca del Obelisco, pero creo que después de mirar un vinilo
de Nick Lowe apareció esta tapa con el tipo trajeado,
sufriendo... Yo estaba terminando el secundario, los Cadillacs no existían ni remotamente y tenía procesado cierto sonido de reggae por Marley y Police, pero cuando
escuché Selecter dije “¡Esto quiero yo!”. Es gracioso cómo uno entiende un nuevo sonido: en ese momento, por ejemplo, mi interpretación naive fue que el ska era reggae en 45 revoluciones...

Flavio Cianciarulo, bajista de Los Fabulosos Cadillacs

Extraído de Flores, Daniel: La manera correcta de gritar. Libros de la Isla, BsAs (muy recomendado)

sábado, 3 de octubre de 2009

Un paso adelante (II)


Debía ser 1981. Vivía en Banfield, estaba en séptimo grado y era fiel oyente de “Sonrisas”, el programa de radio
que Graciela Mancuso conducía en El Mundo. Estaba de 22 a 3 de la mañana y, tipo a la medianoche, Pettinato
tenía una sección que se llamaba “La hora fantasma”. Gracias a Pettinato conocí bandas de las que fui enfermo muchos años, como Devo y B52’s. También conocí mucha música por “El tren fantasma”, otra rareza de la radio. Y por la trasnoche del comienzo de la Rock & Pop, cuando todavía no tenían programación y pasaban Specials y mucha
new wave. Por el lado de la televisión, apenas empezó ATC había un programa de videoclips, “Música prohibida para mayores”, los jueves a las 21, donde siempre ponían un video de The Police y casi siempre alguno de Madness. De hecho yo empecé a escuchar reggae con The Police y ska con Madness. Algunos años después tuve la suerte de que un amigo comprara bastantes discos en el Parque Rivadavia,
que me grababa en cassettes. Ahí me llegó todo junto: Burning Spear, Black Uhuru...
(Vitto Genovesse, guitarrista de Skabú Simbel)

Extraído de Flores, Daniel: La manera correcta de gritar. Libros de la Isla, BsAs (muy recomendado)

Un paso adelante (I)


De 1979 a 1980, los primeros discos de bandas
esenciales como The Specials, The Selecter, Madness
y The Beat instalaron en Inglaterra el gran revival
del ska, luego globalizado. Entre el postpunk y la
new wave, la tardía versión británica de esta música
jamaiquina de los años sesenta logró tomar los rankings
y las radios impulsada por un puñado de grupos
interraciales, enérgicos y con un característico look de
trajes mod y detalles cuadriculados.
Pero el furor del movimiento 2-Tone (así
llamado por el sello independiente que lo inició)
no repercutió inmediatamente en la Argentina
del Proceso. Estallaría (transformado) sólo en la
segunda mitad de la década del ochenta, durante la
primavera democrática, y duraría casi exactamente
hasta el comienzo del crudo invierno de una
nueva crisis (por raro que resulte semejante
ordenamiento estacional).
Sin embargo, nada impidió que algunos LP de ska
inglés, recién editados, se las arreglaran para arribar
a estas costas, casi como mensajes en botellas de
ron a la deriva. Parientes viajeros, grabaciones de
grabaciones de grabaciones, o simples casualidades
hicieron posible que la relectura británica de
esta música jamaiquina aterrizara forzosa aunque
aisladamente también en Buenos Aires*.
En la primera mitad de la década, con la transición
democrática postmalvinas, no se puede decir que haya
existido una escena ska porteña, pero sí que deambuló
por ahí una desmembrada fauna de personajes new
wavers con diversos grados de simpatía por el ska, que
incluyó más significativamente, entre otros, a la mayoría
de los futuros integrantes de Los Fabulosos Cadillacs.
También a Luca Prodan, que había conocido las fuentes
de primera mano, en Inglaterra; y al creador del mítico
programa de radio “El tren fantasma”, Daniel Morano.
En la Argentina, el golpe del ska se sentiría fuerte,
con la intensidad de la moda, recién en la segunda
mitad de los ochenta, cuando aquellos iniciales grupos
ingleses ya eran historia, estaban separados o probaban
suerte con otros estilos.

(*) También en Córdoba (Nota El Enano no Duerme)

Extraído de Flores, Daniel: La manera correcta de gritar. Libros de la Isla, BsAs (muy recomendado), tecladista de Satélite Kingston, quien estuvo desde el principio.

viernes, 2 de octubre de 2009

Yámanas


"En el idioma de estos pueblos, la palabra yámana quería decir ni más ni menos que "hombre". Estos hombres vivían en una zona donde la vida es muy difícil para los seres humanos: hace frío, hay mucha lluvia y en las islas barridas por el viento hay poca cosa comestible. Más acogedora es la Isla Grande de la Tierra del Fuego; pero allí vivían solo en la costa sur, en el Canal de Beagle, porque más arriba estaba ocupada por los indios selknam, un pueblo diferente. Así que el territorio yámana tomaba unos 250 kilómetros por las costas del Beagle y llegaba hasta las islas del Cabo de Hornos, casi 100 kilómetros para el sur. Los yámanas se arreglaban con muy poca cosa; sus casas eran chocitas de ramas y cueros y andaban medio desnudos con tanto fresquete." (...)



"Los yámanas estaban hoy en una playa y mañana en otra; el lunes en una isla y el jueves de la semana siguiente en la de más allá. ¿Qué les pasaba, eran inquietos? No, ni más ni menos era que tenían que comer, así que cuando en una parte no había más animales comestibles (y eso que para ellos prácticamente todos los animales eran buenos para comer), juntaban sus cosas, que eran muy pocas, las metían en su canoa y se iban para otro lado. Por eso, como vamos a ver, sus casas eran tan sencillas y fáciles de hacer y no tenían drama en abandonarlas."

Palermo, M.A. Los Yámanas. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.


"Los yámanas usaban muy poca ropa. Hombres, mujeres y chicos llevaban una capa corta, de piel de lobo marino cachorro (la de ese animal adulto es demasiado dura y gruesa), de nutria de mar, de guanaco o de zorro; algunas mujeres también usaban la piel del cormorán, con sus plumas." (...) "¿Por qué tan poco en zona tan fría? Más que nada por la humedad. En la canoa pasaban mucho tiempo y allí las olas los salpicaban a cada rato. Y cuando se largaba a llover tenían que aguantar la lluvia hasta llegar a la costa y meterse en las chozas. Así que andar muy emponchado hubiera significado ropa mojada, incómoda y fría (...) " (...) "Pero mantenían el calor del cuerpo mucho mejor de lo que podría pensarse, de distintas formas: lº) con el fuego; 2º) untándose con aceite de pescado o grasa de lobo marino, que aislaba bastante contra el frío, protegía la piel contra el viento y hacía resbalar el agua; 3º) comiendo mucha grasa, que daba calorías."

Palermo, M.A. Los Yámanas. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.

jueves, 1 de octubre de 2009

Pintura


Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros.
Marcel Duchamp

Mother Dao


Desde 1912 a 1933, en las colonias holandesas de Indonesia se realizaron filmaciones oficiales: la finalidad era exponer como las colonias eran gobernadas de manera en apariencia benevolente, al menos en lo social.

Se filmó mucho y variado. De al menos unos 200 de estos films, el director y antropólogo holandés Vincent Monnikedam, editó Mother Dao (con forma de Tortuga). La mirada de Monnikedam en 1995 hace cambiar el significado. A partir del mismo material surge la voz del dominado, no solo por las canciones y los poemas, sino que el material fílmico que en esa coyuntura parecía mostrar algo natural, ahora lo que muestra es algo reprochable. Recopila producciones del cine colonial de Indonesia, durante la colonización holandesa en 1920 y está recolocando este material en la política de fines del siglo XX.

La política vinculada a la explicación histórica de la grandeza europea.

Monnikedam reunió películas en nitrato (una tecnología disponible en ese momento) conservadas en los archivos nacionales y rodadas por camarógrafos holandeses desde 1912 a 1933 en las colonias de las Indias. Compilando más de 200 películas VM realizó esta obra, donde muestra cómo gobernaban los holandeses sus colonias y la imagen que ellos querían de su actuación social a través de los films. Los cantos y poemas dan a los indígenas una voz que atraviesa esta fachada, conduciéndonos a otro universo, todavía desconocido para nosotros. Es una voz que atraviesa el tiempo y nos lleva a un mundo, que el europeo todavía no había violentado (¿o una diosa que agoniza y que muere en el mundo material?).

La naturalidad del explorador holandés ingresando en una aldea selvática de Indonesia; los occidentales de la ciudad siempre vestidos de blanco entre una población con pocas ropas; un Cristo europeizado que puso vestimenta a los nativos desnudos; la deforestación de bosques y una matanza masiva de cocodrilos; el trabajo Occidental- desconocido en la cotidianeidad de esas gentes, como la explotación minera o el levantamiento de cosechas-; todo supervisado por el amo blanco, sin duda para alimentar la demanda occidental del inacabable mercado mundial.

Son asombrosas las escenas de niños nativos desnudos (tal vez de menos de 6 años) fumando, una niña-madre dando la teta a su hijo mientras este también fuma entre cada succión… una decadencia forzada por la introducción occidental en un mundo misterioso… una aparente armonía.

Aunque el film puede deslizar un tono romántico en la vestimenta estereotipada del explorador europeo en un ambiente exótico, donde habita el “buen salvaje” y sus cantos, Mother Dao –“The Turtlelike” -parece ser la metáfora donde el encuentro entre diferentes mundos no parece tener acuerdo, sino un dominio directo (o disimulado), de quien tiene más capacidad para dominar.

La antropología como disciplina emergió principalmente como una necesidad para estudiar a ese “otro” cultural, a partir de la colonización y división del mundo que impuso Occidente a fines del siglo XIX. Conocer a los indígenas mediante la etnografía, convivir con ellos, estudiarlos para distintos propósitos, incluso realizando medidas antropométricas (como se ve en pasajes del film), fue una necesidad para ensayar leyes generales que expliquen los principios de la “cultura”, tal vez para entenderla, educarla y dominarla.


Documento


"Interrogar al cine partiendo de su faceta documental significa interrogarse sobre el estatuto de la realidad frente a la cámara, o la relación entre el filme y la realidad. Significa elegir un eje de reflexión, un eje que supone que el cine se reinventa a sí mismo cuando logra hacer visible algo que hasta entonces había permanecido inadvertido en nuestro mundo."

Jean Breschand

Tokyo Ska Paradise Orchestra/bandón